Edgard Isaac Guevara Portobanco

38 Años - Taxista

Edgard Isacc Guevara Portobanco

“Siento a esos muchachos como si fueran mis hijos”

Asesinado en Managua el 30 de mayo de 2018

 

Edgard Isaac Guevara fue el único varón de los tres hijos de Marta Alicia Portobanco Vallejos. Fue asesinado el 30 de mayo de 2018 a los 38 años de edad. Estaba casado y tenía tres hijas, con quienes fue muy responsable y cariñoso.

De pequeño, Edgard era muy inquieto. No quiso estudiar la secundaria y empezó a trabajar con un vecino que tenía una joyería. A los 15 años se fue con su papá a Costa Rica donde vivió por cinco años y aprendió joyería fina, para luego regresar a Nicaragua y poner su propio taller en la casa.  Su mamá muestra orgullosa dos anillos que le hizo. Pero no le fue bien en la joyería, buscó empleo como oficinista y en el último año trabajó como cadete de taxi. Tardíamente terminó sus estudios de secundaria para poder cursar la carrera de Derecho en la Universidad de Managua. Iba por el cuarto año de la carrera cuando fue asesinado. Su sueño era llegar a ser un profesional y también comprar su propio taxi.

Marta relata que el 30 de mayo se había quedado en casa cuidando a los nietos menores mientras sus hijas, yernos y nietos participaban en la marcha del Día de las Madres. “Yo estaba viendo las noticias cuando llegó Edgard, se acostó en el sofá y se puso a ver televisión conmigo. Cuando empezaron a disparar a la marcha, él se levantó y me dijo ‘Ya vengo, voy a hacer un mandado’, y se fue en la moto.  A Edgard le dispararon en el sector de ENEL Central donde se había unido a otros motorizados.

“Ya pasaron 11 meses de que fue sido asesinado y no se ha hecho ninguna investigación, porque el gobierno sabe que fueron ellos los que mandaron a matar. No les interesa ni les conviene que se investigue. No quieren que se sepa cuántos muchachos murieron entre el 18 de abril y el 30 de mayo”, dice Marta y agrega: “Queremos que se haga justicia, que se investigue quien disparó y que se respeten los derechos de las personas, porque ellos murieron reclamando esos derechos. Cada vez que hago memoria de todo lo sucedido, de lo que hemos vivido, vuelvo a vivir lo que pasó y siento a esos muchachos asesinados como si fueran mis hijos”.


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